Hipertensión

La hipertensión arterial es una enfermedad crónica que se caracteriza por un incremento de la presión sanguínea en las arterias. Tiene tasas de mortalidad considerablemente elevadas en los países desarrollados y se estima que casi mil millones de personas a nivel mundial la padecen. Es una enfermedad asintomática aunque se pueden relacionar con ella algunos síntomas como el dolor de cabeza, dolor torácico, fatiga, hemorragia nasal, zumbido en los oídos, cambios en la visión y confusión. Es fácil de detectar gracias un control periódico que se puede realizar en cualquier farmacia.  

La hipertensión crónica es el caldo de cultivo de enfermedades no solamente cardiovasculares, sino también cerebrovasculares y renales.[] La hipertensión arterial, de manera silente, produce cambios en el flujo sanguíneo, a nivel macro y microvascular. Muchos de estos cambios empiezan antes de que se provoque al aumento de la presión arterial y producen lesiones orgánicas específicas.

En el 90% de los casos la causa de la HTA es desconocida, por lo cual se denomina "hipertensión arterial esencial", con una fuerte influencia hereditaria. Entre el 5 y 10% de los casos existe una causa directamente responsable de la elevación de las cifras tensionales. A esta forma de hipertensión se la denomina "hipertensión arterial secundaria" que no sólo puede en ocasiones ser tratada y desaparecer para siempre sin requerir tratamiento a largo plazo, sino que además, puede ser la alerta para localizar enfermedades aún más graves, de las que la HTA es únicamente una manifestación clínica.

Según la medicina tradicional china, la hipertensión arterial es originada principalmente por un ascenso del Yang hepático, aunque también puede ser causada por insuficiencia de Yin, insuficiencia de Qi y Sangre, insuficiencia de la sustancia basal o acumulación de humedad.

Los siguientes hábitos de vida ayudan a controlar la hipertensión:

  • Llevar una dieta rica en fibras, fruta y verdura.
  • Reducir la ingesta de grasas animales.
  • No añadir sal a las comidas.
  • No beber alcohol ni café, no fumar.
  • Mantenerse en el peso ideal.
  • Tener controlado el estrés.
  • Realizar 30 minutos de qigong al día que además de mitigar el estrés, equilibra la energía de los órganos internos, especialmente del hígado. 

Los ejercicios: el dragón negro sale del agua y mueve la cola, el ciervo cornea, proyectar un puño al frente o estirar a nueve bueyes por la cola, activan la energía hepática, equilibrando sus polaridades Yin y Yang.

La integración del Qigong en el tratamiento de la hipertensión genera, sin duda alguna, efectos terapéuticos beneficiosos. Los ejercicios del Qigong son seguros, no tienen contraindicaciones son fáciles de aprender y aplicar correctamente. Además, ayuda a moderar el consumo de medicación farmacológica antihipertensiva y consecuentemente sus efectos secundarios.

nurialeonelli

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