El Shibashi es un sistema de qigong dinámico creado por el maestro Lin Hou Sheng en Shanghái. Su nombre significa dieciocho ejercicios.

Se trata de un método fluido, armónico y accesible, orientado al cuidado de la salud física, mental y emocional. Sus movimientos combinan suavidad, continuidad, respiración consciente y atención interior.

El sistema completo comprende seis series de dieciocho ejercicios. Cada serie reúne movimientos seleccionados de la tradición del qigong y del taijiquan, adaptados con una finalidad terapéutica.

En el Instituto Qigong Barcelona enseñamos las tres primeras series:

Shíbāshì 1
Shíbāshì 2
Shíbāshì 3

Estas tres rutinas constituyen una práctica completa, progresiva y muy adecuada para mejorar la movilidad, regular la respiración, fortalecer las piernas y cultivar un estado interior de calma.

El origen del Taiji Qigong Shibashi

El maestro Lin Hou Sheng fue una figura destacada en el desarrollo contemporáneo del qigong. Estuvo vinculado a la Medicina Tradicional China en Shanghái y dedicó gran parte de su vida a la investigación, enseñanza y difusión del qigong terapéutico.

En 1979 creó la primera serie del sistema, conocida como Taiji Qigong Shíbāshì. Más adelante desarrolló la segunda y la tercera serie, publicadas en torno a los años 1988 y 1990.

Es una selección de ejercicios de qigong tradicional y algunos inspirados en técnicas del taijiquan, especialmente de los estilos Yang y Chen. Sin embargo, en esta práctica los gestos pierden su finalidad marcial original y se transforman en movimientos suaves para la salud.

Un qigong fluido, continuo y armonioso

El Shíbāshì se caracteriza por la fluidez de sus movimientos.

Las secuencias siguen los principios del yin-yang. Por ello alternan cualidades complementarias: apertura y cierre, ascenso y descenso, avance y retroceso, firmeza y relajación, movimiento exterior y atención interior. Esta alternancia ayuda a regular la energía, relajar el cuerpo y estabilizar la mente. El cuerpo aprende a abrirse, enraizarse, respirar y recuperar un ritmo más natural.

Wuji · el vacío

Las tres series comienzan con una postura estática denominada wújí, que puede traducirse como “vacío” o “estado primordial”. En esta postura inicial, el practicante aquieta el cuerpo, regula la respiración y dirige la atención hacia el interior. Desde esta quietud nace progresivamente el movimiento.

La serie finaliza con otra postura estática: dāntián zhàn zhuāng. En ella, la energía retorna al centro y la práctica se recoge de nuevo en la quietud. De este modo, el Shíbāshì describe un ciclo completo: del silencio al movimiento, del movimiento a la armonía, y de la armonía al retorno al origen.

Técnicas de manos y posturas de piernas

El Shíbāshì integra una gran variedad de técnicas de manos. Entre ellas encontramos la palma de sauce, la palma para clavar, las palmas en oración, la espada mágica, el mudrā de hígado y el puño vacío.

También incorpora diferentes posturas y desplazamientos de piernas:
xūbù, o paso vacío;
chābù, o paso cruzado;
dúlìbù, o apoyo sobre una sola pierna;
xiēbù, o paso de descanso;
mǎbù, o postura del jinete;
kāibù, o pies separados;
gōngbù, o paso de arco.

Esta variedad técnica favorece la activación de los meridianos yin y yang de las piernas. También fortalece la musculatura del tren inferior, mejora el equilibrio y aporta mayor estabilidad corporal.

Movimientos inspirados en el taijiquan

Algunos ejercicios del Shíbāshì proceden de movimientos clásicos del taijiquan de mano vacía y del taijiquan con espada. No se practican con intención marcial, sino con finalidad energética, terapéutica y pedagógica. Por ello, el gesto se suaviza, se ralentiza y se adapta al trabajo interno propio del qigong.

Entre los ejercicios más representativos destaca “Las olas fluyen”, que aparece como ejercicio número 12 en las tres primeras series. Este movimiento reproduce una acción de empuje suave. Desde la perspectiva de la Medicina Tradicional China, se asocia al fortalecimiento de los riñones, considerados la raíz de la vitalidad y el depósito de la esencia, jīng. La presencia constante de este ejercicio en las tres series muestra la importancia que Lin Hou Sheng otorgaba al cuidado de la energía renal.

Trabajo energético y meridianos

El Shíbāshì es una práctica energética cuidadosamente estructurada.

Algunos ejercicios conducen la atención por los canales Dū y Rèn, relacionados con la llamada órbita microcósmica. Otros dirigen el movimiento y la intención hacia los tres meridianos yang del pie.

La práctica también incluye ejercicios de automasaje, sacudidas suaves y rebotes con los talones. Estos rebotes recuerdan al último ejercicio del Baduanjin, donde la vibración corporal ayuda a liberar tensiones y despertar la circulación energética.

Desde la perspectiva del qigong, el movimiento externo favorece la circulación interna del qi. Por eso, cada gesto se realiza con precisión, respiración y atención.

Respiración, atención y regulación del sistema nervioso

En el Shíbāshì, todos los movimientos se coordinan con la respiración. La inspiración acompaña los gestos de apertura o elevación. La espiración acompaña los movimientos de descenso, cierre o recogimiento.

Esta sincronización entre cuerpo y respiración ayuda a calmar el sistema nervioso. También favorece una atención sostenida y una percepción clara del cuerpo. La mente no permanece dispersa. Se dirige hacia el movimiento, la respiración, el eje corporal y las sensaciones internas. Esta atención propioceptiva permite entrar progresivamente en el llamado estado qigong.

El estado qigong surge cuando cuerpo, respiración y mente actúan como una sola unidad.

Beneficios del Shíbāshì

La práctica regular del Shíbāshì aporta beneficios globales. Su acción combina movilidad, respiración, concentración y regulación energética.

Entre sus principales beneficios destacan:

  • mejora la movilidad articular;
  • favorece la flexibilidad de la columna vertebral;
  • fortalece las piernas y mejora el equilibrio;
  • regula la respiración;
  • ayuda a calmar la mente;
  • reduce la tensión física y emocional;
  • favorece la circulación del qi;
  • estimula la coordinación corporal;
  • contribuye al equilibrio de los sistemas nervioso, respiratorio, digestivo y cardiocirculatorio;
  • mejora la conciencia corporal y la atención.

Los ejercicios actúan especialmente sobre la columna mediante flexiones, torsiones y movimientos ondulantes. También movilizan las principales articulaciones del cuerpo y favorecen una sensación general de ligereza.

Con la práctica constante, el cuerpo se vuelve más flexible, la respiración más amplia y la mente más tranquila.

Una práctica sencilla y profunda

El Shíbāshì es fácil de aprender y posee una gran profundidad.

Cada ejercicio se repite habitualmente seis veces. En los movimientos asimétricos se alternan ambos lados del cuerpo. El último ejercicio suele repetirse tres veces.

Cada serie tiene una duración aproximada de dieciocho minutos. Tradicionalmente se practica con un acompañamiento musical específico, que ayuda a mantener el ritmo, la continuidad y la suavidad del movimiento.

Por su estructura clara, su belleza y sus beneficios, el Shíbāshì es un método idóneo para quienes desean iniciarse en el qigong.

Shíbāshì en Instituto Qigong Barcelona

En el Instituto Qigong Barcelona enseñamos las tres primeras series del sistema Shíbāshì. Nuestro enfoque combina precisión técnica, comprensión energética y práctica consciente. No se trata solo de memorizar una secuencia, sino de aprender a moverse con presencia, suavidad y atención.

El Shíbāshì permite cultivar salud, vitalidad y calma interior a través de movimientos sencillos, fluidos y profundamente armonizadores. Por su equilibrio entre belleza, eficacia y accesibilidad, es una de las prácticas más completas del qigong.