Shibashi 2 es una cuidadosa recopilación de 18 ejercicios esenciales de qigong y taiji que fue seleccionada por el Maestro Lin Hou Sheng en el año 1988. Es la segunda colección de ejercicios del sistema Shibashi.

Los 18 ejercicios qigong siguen los principios del yin-yang, alternando firmeza y relajación, apertura y cierre, ascenso y descenso, avance y retroceso, exterior e interior. Todos los movimientos se sincronizan cuidadosamente con las fases de inspiración y espiración, mientras la mente se mantiene en un estado de atención propioceptiva. Este proceso favorece la resonancia con el ritmo natural del universo.

Qigong Tradicional

Al igual que las series Shibashi 1 y Shibashi 3, esta colección de ejercicios se inicia con una postura estática denominada wújí o “vacío”. En ella, el practicante accede a un estado yin de quietud que gesta progresivamente el movimiento yang. La serie concluye con la postura estática de dāntián zhàn zhuāng, tras el retorno de la energía al origen o vacío primordial. De este modo, la práctica finaliza en el mismo punto en que comenzó, cerrando un ciclo completo tanto espacial como temporal y alternando lo estático con lo dinámico y lo sustancial con lo insustancial.

La serie comprende trabajos energéticos de inducción en los meridianos extraordinarios Dū y Rèn, como el #2 Inducir el qi en la órbita microcósmica, así como en los tres meridianos yang del pie, #4 Clavar una aguja en el fondo del mar, donde la intención conduce de forma precisa el qi a lo largo de los meridianos energéticos.

Inspiración en Taijiquan

La serie incluye tres ejercicios inspirados en técnicas del tàijíquán estilo Yang:
#12 Las olas fluyen (empuje de la cola del gorrión)
#13 El león juega con la pelota (la Dama de Jade teje con la lanzadera)
#16 Golpear las orejas del oponente

Asimismo, incorpora un ejercicio inspirado en el tàijíquan estilo Chen:
#5 El pescador lanza la red (mover las manos como nubes)

Y un ejercicio de tàijíjiàn (espada):
#6 El inmortal muestra el camino (tajar hacia atrás)

Estos movimientos han perdido su carácter marcial original, ya que se ejecutan con fines terapéuticos. Por esta razón, la serie también es conocida como Taiji Qigong Shibashi.

Entre los ejercicios de procedencia marcial destaca especialmente el #12 Las olas fluyen, que consiste en una acción de empuje destinada a tonificar y fortalecer los riñones. Este ejercicio aparece de manera constante en las tres series —primera, segunda y tercera— y ocupa en todas ellas la duodécima posición dentro del conjunto de dieciocho ejercicios. Esta reiteración refleja la atención que Lin Hou Sheng otorgaba al riñón, considerado en la MTC como raíz de la vitalidad y depósito de la esencia (jīng). Asimismo, la selección incluye un ejercicio procedente de un arte marcial del sur de China, el Nán Quán: #9 El dragón dorado muestra las garras, un empuje realizado en mǎbù destinado a activar Mìngmén y tonificar el riñón.

Técnicas de mano y de pie

Los ejercicios integran diversas técnicas de manos, entre ellas la palma de sauce, la palma para clavar, las palmas en oración, la espada mágica, el mudrā de hígado y el puño vacío. Sin embargo, el rasgo más distintivo de esta serie —aquello que la diferencia de otras secuencias— es la notable variedad de técnicas de pie: paso vacío (xūbù), paso cruzado (chābù), apoyo sobre una sola pierna (dúlìbù), paso de descanso (xiēbù) y sentadilla (mǎbù), además de las posturas clásicas como pies separados (kāibù) y paso de arco (gōngbù). Esta diversidad no solo favorece la activación de la energía en los meridianos yin y yang de las piernas, sino que contribuye de manera significativa al fortalecimiento de la musculatura del tren inferior.

Cada movimiento se repite seis veces; en el caso de ejercicios asimétricos, se realizan tres repeticiones de la pareja izquierda y derecha. La serie tiene una duración aproximada de 18 minutos y suele practicarse con música específica que acompaña el ritmo de ejecución.

Beneficios para la salud

Como en las demás series, los ejercicios actúan de forma directa sobre la columna vertebral, mediante flexiones y torsiones, y movilizan el conjunto de las articulaciones. Destaca asimismo la regulación de las funciones de los órganos internos y el equilibrio en la circulación del qi en los doce meridianos principales y en los dos extraordinarios, Dū y Rèn.

Con una práctica constante, el practicante accede al denominado “estado qigong”, resultado de la integración armónica de cuerpo, respiración y mente. El Shíbāshì favorece la fluidez energética y, en consecuencia, regula los sistemas nervioso, respiratorio, digestivo y cardiocirculatorio. Contribuye al equilibrio emocional, agudiza las facultades mentales y mejora la movilidad articular, fortaleciendo especialmente la musculatura de las piernas. Por su sencillez, eficacia y beneficios globales, se considera un método idóneo para el mantenimiento integral de la salud.

Nombre de los ejercicios

Apertura: wújí zhàn zhuāng

  1. Regular el qi · diào xī
  2. Inducir el qi en la órbita microcósmica · yùn zhuǎn zhōu tiān
  3. El viento mece las ramas del sauce · fēng bǎi yáng liǔ
  4. Clavar una aguja en el fondo del mar · hǎi dǐ tàn zhēn
  5. El pescador lanza la red · yú wēng sā wǎng
  6. El inmortal indica el camino · xiān rén zhǐ lù
  7. El niño proyecta un puntapié · wán tóng dēng tuǐ
  8. La grulla reverencia la luna · xiān hè bài yuè
  9. El dragón dorado muestra las garras · huáng lóng tàn zhǎng
  10. Tensar el arco para disparar al águila · lā gōng shè diāo
  11. Los dragones gemelos emergen del mar · shuāng lóng chū hǎi
  12. Las olas fluyen · bì bō dàng yàng
  13. El león juega con la pelota · shī zǐ xì qiú
  14. Abrazar la luna en el dantian · huái zhōng bào yuè
  15. El fénix despliega las alas · fèng huáng zhǎn chì
  16. Golpear las orejas del oponente · shuāng fēng guàn ěr
  17. Diseñar círculos en el dantian · dāntián yùn qì
    18.El qi regresa al origen · àn zhǎng píng

Clausura: dāntián zhàn zhuāng

Realización de los ejercicios

Apertura: Wújí Zhàn Zhuāng

El practicante, en postura estática, integra en una sola unidad la posición del cuerpo, la respiración y la mente con el fin de acceder al denominado estado qigong. El cuerpo se establece alineado y relajado; la respiración se vuelve suave y continua; y la mente se aquieta, liberándose del flujo discursivo para centrarse de manera estable en el área del dāntián. En esta condición de quietud atenta, el movimiento se gesta de forma natural: del silencio corporal y mental emerge progresivamente la dinámica del gesto.

Esta postura inicial es un proceso de regulación global que ajusta el cuerpo, la respiración y la mente, creando las condiciones internas necesarias para que el qi pueda circular de manera armónica.
(Ver anexo 1: postura wújí al final del documento.)

1 Regular el qi

Este ejercicio establece una primera regulación energética en movimiento, armoniza el eje vertical del cuerpo. En qigong, el movimiento no se concibe como una acción exclusivamente mecánica o muscular. Cada gesto externo genera una respuesta interna, y cada transformación interna se expresa en el exterior. Cuando el movimiento es armónico, continuo y relajado, la dinámica interna se armoniza de manera correspondiente. De ahí el principio fundamental según el cual lo exterior se refleja en el interior.

Desde la postura kāibù (pies separados al ancho de las caderas), las manos ascienden por delante del cuerpo y descienden por los costados. Este gesto simple regula el eje ascendente y descendente del qi: cuando las manos ascienden, la energía acompaña el movimiento en sentido de elevación; cuando descienden, el qi desciende. Repetir el ejercicio 6 veces.

Durante la práctica tener en cuenta los siguientes puntos:
. Mirada periférica.
. Inspirar al ascender las manos y espirar al descenderlas.
. La atención conduce un flujo continuo de qi en el exterior y el interior del cuerpo.
. Punto clave: las manos ascienden únicamente hasta la altura de la cabeza, sin sobrepasarla.

2 Inducir el qi en la órbita microcósmica

Este ejercicio profundiza la regulación energética iniciada anteriormente, establece una circulación consciente entre la parte superior e inferior del cuerpo y constituye un fundamento esencial para el desarrollo de los procesos internos del qigong.

Activa la circulación energética en la denominada órbita microcósmica, una práctica central de la alquimia interna taoísta destinada a definir y dragar el cauce, aumentar el caudal, y optimizar la fluencia de la energía original (yuán qì). Dicha órbita se configura a partir de la conexión funcional de los dos meridianos extraordinarios principales: Dū Mài, que asciende por la línea media posterior del cuerpo, y Rèn Mài, que desciende por la línea media anterior, formando un circuito cerrado. La lengua en contacto con el paladar es puente entre ambos canales, facilitando la continuidad del flujo. La energía orbita alrededor de los tres dāntián —inferior, medio y superior—, por lo que este recorrido recibe el nombre de Xiǎo Zhōu Tiān u órbita microcósmica, en correspondencia con la concepción tradicional del ser humano como microcosmos que refleja las leyes del macrocosmos.

Desde kāibù, las manos adoptan el mudrā añjali (unión de palmas frente al pecho). En su trayecto ayudan a la atención a inducir el ascenso de la energía por la línea media de la espalda y el descenso por la línea media del torso. Repetir el ejercicio 6 veces.

Durante la práctica tener en cuenta los siguientes puntos:
. La mirada se orienta hacia el interior.
. Inspirar al ascender las manos y espirar al descenderlas.
. La atención induce el qi en su recorrido ascendente por el canal Dū y descendente por el canal Rèn.
. Punto clave: las manos se voltean a la altura del pecho y no ascienden más allá de la cabeza.

3 El viento mece las ramas del sauce

Este ejercicio armoniza la fluencia del qi en los meridianos yin del pie —Riñón, Bazo e Hígado— y en los meridianos yin de la mano —Pulmón, Corazón y Maestro del Corazón, favoreciendo una regulación global del sistema energético. De manera particular, contribuye a regular las funciones del Hígado, relacionadas con la libre circulación del qi, y del Pulmón, responsable de la difusión y el descenso de la energía.

Desde la postura gōngbù (paso de arco) en diagonal a 45° a la izquierda, realizar cambios de peso fluidos de un pie a otro. Este desplazamiento, unido al giro progresivo de la cintura, balancea las manos hacia delante y hacia atrás, evocando el movimiento flexible de las ramas de un sauce agitadas por el viento. Cuando las manos ascienden, las palmas se orientan hacia el cielo; cuando descienden, se orientan hacia la tierra. La dinámica de la parte inferior del cuerpo se coordina de forma continua con la de la parte superior, de modo que la estructura corporal se desplaza como una unidad integrada. Repetir el ejercicio 3 veces, cambiar el pie adelantado y repetir 3 veces más.

Durante la práctica tener en cuenta los siguientes puntos:
. La mirada acompaña el movimiento del cuerpo.
. Inspirar durante la torsión y espirar al relajar.
. La atención se centra en la alternancia de apertura y cierre del cuerpo.
. Punto clave: el pie adelantado se proyecta en diagonal a 45°, la cintura conduce el movimiento. El talón del pie atrasado no se levanta. El brazo en frente sube a la altura del hombro mientras que el bazo de atrás sube a 45º.

4 Clavar una aguja en el fondo del mar

Armoniza la circulación energética en los meridianos yang del pie —Vejiga, Estómago y Vesícula Biliar— y ejerce una acción tonificante sobre el Riñón. Desde la perspectiva energética, induce el descenso consciente del qi, favoreciendo el enraizamiento, la consolidación de la energía original y la conexión con la parte inferior del cuerpo.

Desde la postura xūbù (paso vacío) en diagonal a 45° a la izquierda, el practicante mantiene el peso principalmente en el pie atrasado, mientras el pie adelantado permanece ligero. Flexionar la columna al mismo tiempo que las manos ayudan a la atención plena y continua a inducir la energía yang en un descenso progresivo hacia los pies. Repetir el ejercicio 6 veces, alternando la pierna izquierda y derecha.

Durante la práctica tener en cuenta los siguientes puntos:. La mirada encuadra el recorrido de las manos.
. Inspirar al ascender las manos y espirar al descenderlas.
. La atención induce el descenso de la energía.
. Punto clave: el pie adelantado se proyecta en diagonal a 45° formando un xūbù; el pie posterior soporta aproximadamente el 80 % del peso, mientras que el pie adelantado, con el talón elevado, sostiene alrededor del 20 %.

5 El pescador lanza las redes

Este ejercicio fortalece las funciones del Bazo y del Estómago y, en consecuencia, mejora el funcionamiento del sistema digestivo. Desde el punto de vista energético, estimula los procesos de transformación y transporte del qi y favorece una distribución equilibrada de la energía en el tronco y las extremidades.

Desde la postura kāibù (pies separados al ancho de las caderas), el peso se transfiere suavemente de un pie al otro mientras la cintura gira, conduciendo el movimiento de las manos hacia la izquierda y hacia la derecha, con las palmas orientadas hacia el exterior. El practicante mantiene una atención plena y sostenida en las palmas, que se desplazan de un lado al otro. Este movimiento, conocido como “mover las manos como nubes”, procede del tàijíquán estilo Chen. Repetir el ejercicio 6 veces, alternando a izquierda y derecha.

Durante la práctica tener en cuenta los siguientes puntos:
. La mirada acompaña el movimiento del cuerpo.
. Inspirar al girar hacia derecha y espirar al girar hacia la izquierda.
. La atención conduce el movimiento de las manos.
. Punto clave: la muñeca superior no sobrepasa la altura del hombro y el codo se orienta hacia abajo.

6 El inmortal indica el camino

Este ejercicio armoniza las funciones energéticas del Pulmón y del Hígado, favoreciendo el equilibrio entre el ascenso del qi hepático y el descenso del qi pulmonar. Desde la perspectiva de la Medicina Tradicional China, esta relación es fundamental para asegurar la libre circulación de la energía y su correcta difusión y depuración en el organismo.

Desde la postura chābù (paso cruzado), el pie derecho se desplaza por detrás del izquierdo en diagonal a 45° a la izquierda. El practicante forma con ambas manos el mudrā denominado “espada mágica” y, al indicar el camino hacia la izquierda, induce un movimiento circular en el que el qi del Hígado asciende y el del Pulmón desciende, girando de manera complementaria como una rueda. En este gesto, interior y exterior se integran en una única dinámica continua.

Este movimiento tiene su origen en la técnica pī del tàijíjiàn (taiji con espada) y su finalidad marcial original era ejecutar un tajo ascendente sobre un oponente imaginario. En el contexto del qigong, esta acción se transforma en un gesto terapéutico destinado a armonizar la respiración y regular la circulación energética. Repetir el ejercicio 6 veces, alternado a izquierda y derecha.

Durante la práctica tener en cuenta los siguientes puntos:
. La mirada acompaña el movimiento del cuerpo.
. Inspira al diseñar el círculo con las manos y espirar al indicar el camino.
. La atención conduce el movimiento de las manos.
. Punto clave: las partes superior e inferior del cuerpo se mueven al unísono. En la postura de paso cruzado, la pierna posterior permanece estirada y el peso se distribuye aproximadamente en un 70 % sobre la pierna adelantada y un 30 % sobre la retrasada. Las manos, formando el mudrā de la espada, indican el camino en diagonal a 45° hacia atrás.

7 El niño proyecta un puntapié

Este ejercicio tonifica la energía del Riñón y drena la energía de la Vejiga. En la MTC, el Riñón es considerado la “raíz de la vida”, ya que almacena la esencia (jīng), en parte heredada de los progenitores en el momento de la concepción. Sus aspectos yin y yang se denominan primordiales porque constituyen la base de todas las polaridades energéticas del organismo. El yin del Riñón representa la sustancia fundamental que sostiene los procesos de nacimiento, crecimiento y reproducción; el yang del Riñón, por su parte, aporta el calor y la fuerza dinámica que impulsan todas las funciones fisiológicas.

Desde la postura dúlìbù (apoyo sobre una sola pierna), la intención de la patada se focaliza en el talón. La pierna proyectada se mantiene extendida para estimular el meridiano de la Vejiga, mientras que la pierna de sostén permanece semiflexionada, asegurando estabilidad y enraizamiento. La patada se realiza en dos tiempos: primero se eleva la rodilla; después se proyecta el pie hacia delante. Para recoger el pie, se invierte el mismo recorrido. Este ejercicio fortalece de manera notable la musculatura de las piernas y mejora el equilibrio. Repetir el ejercicio 6 veces, alternando la pierna izquierda y derecha.

Durante la práctica tener en cuenta los siguientes puntos:
. Mirada periférica.
. Inspirar al ascender la rodilla y espirar al proyectar el puntapié.
. La atención se focaliza en el talón.
. Punto clave: los cinco dedos de las manos, situados en la cintura, se orientan hacia delante.

8 La grulla reverencia la luna

Este ejercicio tiene como finalidad principal armonizar la relación Corazón–Riñón, calmando el calor del Corazón mediante el Agua del Riñón. Desde la perspectiva de la Medicina Tradicional China, este eje constituye uno de los fundamentos del equilibrio interno, ya que integra el polo superior (fuego, conciencia, actividad) con el polo inferior (agua, esencia, reserva vital). Al nutrir el Corazón y fortalecer simultáneamente la energía del Riñón, el ejercicio consolida el vínculo funcional entre ambos órganos y favorece la estabilidad del conjunto del organismo.

Desde la postura xiēbù (paso de descanso), el pie derecho se desplaza por detrás del izquierdo en diagonal a 45°. Ambas piernas se flexionan mientras la pelvis entra en una ligera retroversión que permite mantener la columna alineada y el eje central estable. El practicante forma con las manos el mudrā añjali, que sitúa frente al punto Shānzhōng (Rèn-17), área de resonancia del Corazón y centro regulador del qi torácico. Este gesto integra el descenso corporal con una actitud interna de recogimiento, reforzando el trabajo sobre el eje central y fortaleciendo la musculatura de las piernas. Repetir el ejercicio 6 veces, alternando a izquierda y derecha.

Durante la práctica tener en cuenta los siguientes puntos:
. La mirada acompaña el movimiento del cuerpo.
. Inspirar al ascender las manos y espirar al realizar el paso de descanso.
. La atención se centra en el descenso del cuerpo.
. Punto clave: en el paso de descanso, la rodilla de la pierna posterior sobrepasa ligeramente la de la pierna adelantada; el peso se distribuye aproximadamente en un 70 % sobre el pie adelantado y un 30 % sobre el atrasado, con el talón elevado.

9 El dragón dorado muestra las garras

Este ejercicio refuerza el eje central, potencia la reserva energética, fortalece las piernas y consolida la base física y vital del practicante. Trabaja de manera directa el eje del Riñón y activa el área de Mìngmén (Puerta de la Vida), situada en la región lumbar, entre los riñones. El fortalecimiento del yin del Riñón constituye la base material que sustenta al yang renal, mientras que la tonificación del yang del Riñón representa la expresión funcional externa del yin. La armonía dinámica entre ambos aspectos se considera un indicador fundamental de equilibrio fisiológico y vitalidad; por el contrario, su disociación se interpreta como un factor determinante en la génesis de la enfermedad.

La activación de Mìngmén cumple un papel central en este proceso. Desde la tradición, se considera que este punto alberga el fuego ministerial, responsable de calentar los órganos, impulsar las transformaciones energéticas y sostener la vitalidad. Su estimulación favorece el fortalecimiento de la esencia (jīng), dinamiza la circulación del qi original, tonifica la región lumbar y contribuye a la estabilidad emocional y mental.

Desde la postura mǎbù (sentadilla), focalizar la atención en las palmas de las manos, que empujan horizontalmente en un gesto firme y estable. La estructura inferior, sólida y enraizada, sostiene la proyección de la fuerza, integrando tierra y cielo en un mismo eje corporal. Procede del arte marcial del sur de China Nán Quán, donde originalmente se empleaba como técnica de empuje. Repetir el ejercicio 6 veces.

Durante la práctica tener en cuenta los siguientes puntos:
. Mirada periférica.
. Inspirar al ascender las manos y espirar al proyectarlas.
. La atención conduce la acción de empuje.
. Punto clave: la postura de sentadilla se mantiene unos instantes con una marcada retroversión de la pelvis, permitiendo la activación consciente de la región lumbar y de Mìngmén.

10 Tensar el arco y apuntar al águila

Este ejercicio amplía la capacidad respiratoria, fortalece la estructura torácica y cultiva una relación armónica entre expansión interna y apertura corporal. Regula de manera específica las funciones del Pulmón, órgano que gobierna el qi y controla la respiración. En la Medicina Tradicional China, el Pulmón no solo capta el qì puro del Cielo —la energía de la naturaleza—, sino que desempeña un papel central en la dinámica energética global del organismo: participa en la formación del qì adquirido (hòu tiān zhī qì) y gobierna los movimientos fundamentales de ascenso, descenso, entrada y salida de la energía. La apertura, expansión y relajación rítmico de la caja torácica actúan directamente sobre la región pulmonar, favoreciendo su función fisiológica y optimizando la difusión del qì.

Este mecanismo contribuye a aliviar de forma eficaz alteraciones respiratorias, palpitaciones y otros síntomas asociados al desequilibrio del qi pulmonar. Asimismo, el gesto de apertura lateral facilita el ascenso del qi del Hígado, promoviendo la libre circulación energética y reforzando la coordinación entre respiración, postura y movimiento.

La posición de los pies es amplia, aproximadamente el doble del ancho de las caderas. El peso se transfiere de un pie al otro mediante la flexión y extensión alternada de las piernas, primero de forma unilateral y después bilateral. Simultáneamente, las manos realizan el gesto simbólico de tensar un arco y proyectar una flecha, integrando expansión, tensión elástica y relajación. Repetir el ejercicio 6 veces, alternado a izquierda y derecha.

Durante la práctica tener en cuenta los siguientes puntos:
. La mirada encuadra la acción de proyectar una flecha
. Inspirar al tensar la cuerda del arco y espirar al proyectar la flecha.
. La atención dirige la tensión del arco y la proyección de la flecha.
. Punto clave: mantener un ritmo fluido en el cambio de peso entre los pies, coordinando la flexión de una sola pierna con la flexión y extensión simultánea de ambas. La rodilla flexionada está alineada con la punta del pie.

11 Los dragones gemelos emergen del mar

12 Las olas fluyen

13 El león juega con la pelota

14 Abrazar la luna en el dāntián

15 El fénix despliega las alas

16 Golpear las orejas del oponente

17 Mover el qi en el dāntián inferior

18 El qi regresa al origen

Guī Yuán, o “retorno al origen”, representa el proceso de conducir conscientemente la energía armonizada durante la práctica a su fuente primordial: el dāntián inferior. Tras haber activado y hecho circular el qi por órganos, meridianos y estructuras corporales, este ejercicio recoge la energía dispersa y la guía de nuevo hacia el centro para ser conservada.

Desde una perspectiva filosófica, este gesto refleja el principio taoísta del retorno al vacío, en el que toda manifestación vuelve a su estado potencial. Este retorno promueve la longevidad, la armonía interna.

Dede la postura Kaibu, el practicante asciende las manos por los lados del cuerpo y las desciende por delante hasta llegar al dantian. Repetir el ejercicio 3 veces.

Durante la práctica tener en cuenta los siguientes puntos:
. La mirada está orientada hacia el interior.
. Inspirar al ascender las manos y espirar al descenderlas.
. La atención conduce el movimiento de descenso y recogimiento.
. Punto clave: mantener los hombros relajados, sin elevarlos.

Clausura: postura estática Dāntián Zhàn Zhuāng

La serie finaliza con una postura estática en la que las manos se posan suavemente sobre el bajo abdomen. El practicante permanece unos minutos focalizando la atención en el dāntián inferior, permitiendo que la respiración se estabilice y que la energía recogida se asiente de forma natural.

La quietud es un espacio de integración profunda, en el que el cuerpo, la respiración y la mente retornan a la unidad, concluyendo el ciclo de la práctica.

Durante la práctica tener en cuenta los siguientes puntos:
. La mirada se orienta hacia el interior.
. La respiración en natural.
. La atención se focaliza en el área dantian.
. Punto clave: Las manos forman el mudra taijitu en el dantian. La mujer cubre con la mano izquierda la derecha que es yin y se relaciona con la sangre. El hombre cubre con la mano derecha la izquierda que es yang y se relaciona con la energía.

Anexo 1: Postura Wuji

La respiración es abdominal natural. La mente se aquieta y emprende un retorno al origen. Desde la multiplicidad de las “diez mil cosas”, el practicante reconduce conscientemente la experiencia hacia la unidad: integra el juego de yin y yang en el Taiji y, más allá aún, disuelve la distinción entre sujeto y objeto en la vacuidad primordial del Wuji.

Este “vacío” no es ausencia ni negación, sino estado potencial indiferenciado, matriz silenciosa previa a toda manifestación. Reposar en Wuji es regresar al Origen (Guī Yuán), fuente de la que emergen los fenómenos y a la que inevitablemente retornan. En ese retorno, la mente se abre a una percepción directa y unitaria.

La claves de la postura

Practica con la música y siguiendo las indicaciones en chino Xi: inspirar y Hu: espirar. Descarga la música de Shibashi 2 aquí

Conoce los fundamentos de shibashi 1 y shibashi 3

visualiza el video de shibashi 2, vista frontal, con la demostración realizada por el Maestro RU ZIYI

visualiza el video de shibashi 2, vista posterior, conla demostración realizada por el maestro RU ZIYI

revisión shibashi · shi ba shi · NLS 7/2026