Sakuras, cerezos en flor

Los japoneses sienten verdadera admiración por los sakura o cerezos en flor. Hanami es la contemplación de las flores que eclosionan a principios de primavera, su belleza es un instante frágil que se desvanece en una dulce lluvia de pétalos.

El emblema del guerrero samurai era la flor del cerezo, aspiraban a morir en su máximo esplendor, es decir, durante la batalla, como estas flores que no se marchitan, en la gloria de su floración caen con amabilidad en el vacío.

A mi sentir, la naturaleza nunca se salta ninguna de las cuatro etapas del ciclo vital: crecimiento, apogeo, decadencia y quietud. La flor del cerezo tras su apogeo fluye a la siguiente etapa en la que -cae o decae- con la gracia de la brisa y la fortuna del momento fugaz para vivenciar la siguiente fase: la quietud.

El resplandor del cerezo en flor lo podemos contemplar en el valle de Jerte, en Cáceres, las flores de más de un millón y medio de cerezos se abren y en breves días desaparecen. Es una experiencia excepcional valorar lo efímero de la belleza y el declive breve y pleno de paz y alegría. Todo un aprendizaje.

 

 

 

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