Qigong Liuzijue · Liu Zu Jue o seis sonidos, es una serie de seis ejercicios de qigong tradicional. La primera referencia documentada de esta serie se remonta al siglo VI. Su creación se atribuye al Dr Tao Hongjing. Los ejercicios se centran en la respiración: se inspira qi puro y se espira qi turbio emitiendo sonido.
El origen taoísta de Liu Zi Jue
La primera referencia conocida a Liu Zi Jue aparece en una obra atribuida a Tao Hongjing, importante figura de la escuela taoísta Maoshan. En su libro Sobre saber el cuidado de la calidad y la prolongación de la vida, Tao Hongjing menciona una práctica basada en seis sonidos respiratorios: CHUI, HU, XI, HE, XU y SI.
En este primer planteamiento, los sonidos no eran simples vocalizaciones. Cada uno de ellos tenía una función reguladora sobre el cuerpo y la energía. Según la tradición recogida en el texto, CHUI ayudaba a eliminar el calor, HU se relacionaba con el viento, XI con ciertos trastornos internos, HE contribuía a regular el qi, XU ayudaba a eliminar el frío y SI se asociaba con la reducción de la tensión o el estrés.
Esta descripción inicial muestra que Liu Zi Jue nació como una práctica de respiración terapéutica. Su finalidad no era cantar, hablar ni producir sonidos de forma ornamental, sino utilizar la respiración y la forma de la boca como herramientas para influir en la circulación interna del qi.
Desde sus primeras formulaciones, Liu Zi Jue estuvo vinculado a una idea central de la tradición china: la respiración puede regular la vida interna del cuerpo. Respirar no significa únicamente introducir aire en los pulmones. En el contexto del qigong, respirar implica ordenar el movimiento del qi, calmar la mente y favorecer la comunicación entre el interior y el exterior.
Los seis sonidos y los órganos internos
Uno de los aspectos más importantes de Liu Zi Jue es la relación entre los sonidos y los órganos internos. En la medicina tradicional china, los órganos no se comprenden solo como estructuras anatómicas, sino como esferas funcionales. Cada órgano participa en procesos físicos, energéticos, emocionales y mentales.
Con el tiempo, los seis sonidos quedaron asociados a los principales órganos y sistemas funcionales:
XU se relaciona con el hígado.
HE se relaciona con el corazón.
HU se relaciona con el bazo.
SI se relaciona con los pulmones.
CHUI se relaciona con los riñones.
XI se relaciona con el Triple Calentador o San Jiao.
Esta correspondencia permite comprender Liu Zi Jue como una práctica de regulación global. Cada sonido favorece una dirección energética, una cualidad respiratoria y una forma particular de liberar o armonizar tensiones internas.
Por ejemplo, el sonido XU, vinculado al hígado, se asocia con la libre circulación del qi. El hígado, en medicina china, tiene la función de asegurar el movimiento fluido de la energía. Cuando esta función se bloquea, pueden aparecer tensión, irritabilidad, rigidez o sensación de estancamiento. Por ello, el sonido XU se orienta a suavizar, desbloquear y favorecer la expansión armónica.
El sonido HE, relacionado con el corazón, busca regular el fuego interno y calmar el espíritu. El corazón, en la visión china, no solo impulsa la sangre, sino que alberga el Shen, la conciencia y la vida mental y emocional. Por eso, este sonido tiene una dimensión especialmente vinculada a la calma, la claridad y la serenidad interior.
HU, asociado al bazo, se dirige hacia la transformación y el centro. En medicina china, el bazo participa en la digestión, la asimilación y la producción del qi. Su sonido contribuye a estabilizar, ordenar y favorecer la función nutritiva del organismo.
SI, vinculado a los pulmones, ayuda a regular la respiración y la relación entre el interior y el exterior. Los pulmones gobiernan el qi respiratorio, la piel y la apertura hacia el mundo. Su sonido se relaciona con la purificación, el descenso y la liberación.
CHUI, asociado a los riñones, conecta con la raíz de la vitalidad. Los riñones custodian la esencia, sostienen la profundidad energética del cuerpo y se relacionan con el agua, la voluntad y la longevidad. Este sonido se orienta a nutrir la base interna y regular la energía profunda.
Finalmente, XI se vincula al San Jiao o Triple Calentador, una esfera funcional que coordina los procesos de transformación, circulación y distribución del qi y los líquidos en los tres niveles del cuerpo: superior, medio e inferior.
De la respiración al movimiento
En sus primeras etapas, Liu Zi Jue era principalmente una práctica respiratoria. Sin embargo, a lo largo de la historia fue incorporando progresivamente movimientos corporales. Esta evolución fue decisiva, porque permitió que la respiración, la emisión sonora y el gesto físico trabajaran de forma coordinada.
Durante la dinastía Song, Zou Pu’an contribuyó a la transmisión de la práctica. En su obra sobre la preservación de la salud explicó que, para realizar los seis sonidos, se debía cerrar la boca, inhalar por la nariz y espirar suavemente con la forma correspondiente de la boca. También indicó que el sonido no necesitaba ser necesariamente audible. Lo esencial era la correcta coordinación entre respiración, gesto interno e intención.
Esta idea es muy importante para comprender la sutileza de Liu Zi Jue. El sonido no se limita a lo que se oye. En qigong, el sonido también puede ser interno, silencioso o apenas perceptible. Lo fundamental es la vibración respiratoria, la forma de la boca, la dirección del qi y la atención mental.
Más adelante, durante la dinastía Ming, Gao Lian integró los seis sonidos con movimientos físicos en su obra Ocho tratados sobre la preservación de la vida. En esta etapa encontramos ya una práctica más cercana al qigong actual: los sonidos se acompañan de gestos, desplazamientos, flexiones, extensiones y cambios posturales.
Esta integración entre sonido y movimiento permitió que cada ejercicio actuara de manera más completa. El cuerpo orienta la dirección del qi, la respiración regula el ritmo, la boca configura el sonido y la mente guía la intención. Así, Liu Zi Jue dejó de ser solo una técnica de espiración sonora para convertirse en un método global de cultivo energético.
La importancia de la forma de la boca
Una característica esencial de Liu Zi Jue es que cada sonido requiere una forma específica de la boca, los labios, la lengua y los dientes. Esto diferencia la práctica de una simple repetición de sílabas.
La forma de la boca modifica la salida del aire, la vibración interna y la cualidad de la espiración. Por eso, en Liu Zi Jue no se trata únicamente de pronunciar correctamente, sino de crear una relación precisa entre la respiración, la estructura bucal y el órgano correspondiente.
Cada sonido genera una sensación distinta. Algunos sonidos favorecen el descenso, otros la expansión, otros la regulación del centro o la liberación de calor. Esta precisión fonética es una de las claves de la práctica y explica por qué Liu Zi Jue ha sido transmitido con tanto cuidado a lo largo del tiempo.
En la práctica contemporánea, la pronunciación suele enseñarse de manera progresiva. Primero se aprende la forma externa del sonido. Después se afina la respiración. Finalmente, se integra la intención interna y la percepción del órgano correspondiente. Esta progresión evita que el practicante se quede en una emisión mecánica y le permite entrar en una experiencia más profunda.
La sistematización de Liu Zi Jue
El Liu Zi Jue que se practica actualmente no es una simple copia de los textos antiguos. Es el resultado de un proceso de investigación, revisión y sistematización. El libro señala que el método moderno se ha desarrollado teniendo en cuenta las teorías clásicas de la medicina china, las correspondencias entre órganos y sonidos, la dirección de los movimientos, la respiración y la circulación del qi.
También se menciona la importancia de los estudios del profesor Ma Litang, quien contribuyó a sistematizar Liu Zi Jue para su aplicación clínica. Gracias a este trabajo, la práctica pudo organizarse de una forma más clara, segura y adecuada para la enseñanza contemporánea.
Esta sistematización moderna conserva la raíz tradicional, pero ajusta algunos elementos para facilitar su aprendizaje. Se revisan las formas de pronunciación, se ordenan los movimientos y se busca una estructura coherente entre sonido, órgano, dirección energética y efecto terapéutico.
Por este motivo, Liu Zi Jue es hoy una de las series más valiosas del qigong para la salud. Es sencilla en apariencia, pero profunda en sus efectos. Puede ser practicada por personas con diferentes edades y condiciones físicas, siempre que se adapte correctamente la intensidad y se respete el ritmo de cada practicante.
Una práctica de regulación interna
El propósito de Liu Zi Jue es regular la respiración, regular el qi, regular las emociones y favorecer la armonía entre los órganos internos.
Esta regulación se produce a través de varios niveles:
. En primer lugar, la respiración se vuelve más consciente, lenta y ordenada. La espiración prolongada ayuda a liberar tensión y a calmar el sistema nervioso.
. En segundo lugar, la emisión sonora permite expresar y transformar ciertas cualidades internas. El sonido actúa como una vía de salida, pero también como una forma de reorganización.
. En tercer lugar, el movimiento corporal acompaña la dirección energética de cada órgano. Es un gesto funcional que facilita la circulación del qi.
Finalmente, la atención mental guía todo el proceso. Con atención, se convierte en una práctica de escucha interna y refinamiento energético.
Liu Zi Jue en el contexto del qigong
Dentro del qigong, Liu Zi Jue ocupa un lugar especial porque une tres aspectos fundamentales: sonido, respiración y movimiento. Esta combinación lo convierte en un método especialmente accesible y, al mismo tiempo, muy profundo.
A diferencia de otras series más centradas en la elasticidad, la fuerza o la coordinación corporal, Liu Zi Jue trabaja de forma muy directa sobre la respiración y las funciones de los órganos. Por ello, resulta especialmente interesante para personas que buscan una práctica suave, introspectiva y reguladora.
Su valor no reside en la espectacularidad del movimiento, sino en la precisión. Cada gesto, cada sonido y cada respiración tienen un sentido. La práctica enseña a escuchar el cuerpo, a reconocer tensiones internas y a favorecer una relación más armónica entre el movimiento exterior y la vida interior.
Conclusión
Liu Zi Jue es una práctica antigua que ha sabido conservar su esencia a lo largo del tiempo. Nació en el contexto taoísta como un método de respiración basado en seis sonidos. Más tarde se relacionó con los órganos internos de la medicina china, incorporó movimientos físicos y se estructuró como una serie completa de qigong para la salud.
Su desarrollo histórico muestra una idea central de la tradición china: el cuerpo puede regularse mediante la respiración, el sonido, el movimiento y la intención. Los sonidos abren una vía de comunicación con una esfera funcional del organismo. Los movimientos acompañan una dirección energética. La respiración permite liberar, armonizar y cultivar el qi.
Por eso, Liu Zi Jue no debe entenderse como una simple serie de ejercicios respiratorios. Es un método de educación interna. Una práctica sencilla, elegante y profunda que invita a escuchar el cuerpo, calmar la mente y armonizar la energía de los órganos.
qigong y fonación
Liu Zi Jue es un sistema de qigong que se distingue por el uso terapéutico de seis fonaciones. Estas emisiones sonoras permiten movilizar y expulsar el qi patógeno, al tiempo que favorecen la regulación de los órganos internos. La práctica puede realizarse en posición estática o integrarse en una secuencia dinámica, en la que respiración, sonido, movimiento e intención forman una unidad funcional.
Cuando en qigong hablamos de qi, no nos referimos a una sustancia aislada ni a un concepto único, sino al conjunto de las energías corporales que sostienen la actividad vital del organismo. En este contexto, el qi del practicante puede entenderse como una expresión global de su capacidad de adaptación, defensa y resistencia frente a los factores patógenos. Desde la perspectiva de la medicina china, la evolución de una enfermedad depende de la relación dinámica entre el qi correcto y el factor patógeno. Cuando el qi es suficiente, el organismo puede resistir, transformar o expulsar la agresión; cuando se debilita, el factor patógeno puede penetrar, instalarse o progresar.
El qigong actúa, por tanto, como un método de regulación y fortalecimiento del qi. Al favorecer la respiración profunda, la atención estable y la coordinación corporal, contribuye a mejorar la capacidad reguladora del organismo. En Liu Zi Jue, la fonación tiene una función específica: dispersar o expulsar el factor patógeno asociado a cada órgano. Cada sonido se vincula con una esfera funcional y con una cualidad patógena concreta. Este factor patógeno puede comprender tanto una influencia climática -viento, calor, humedad, sequedad o frío- como una emoción extrema, persistente o insuficientemente expresada.
Sesión práctica
Apertura
La postura inicial constituye una fase de preparación esencial en todas las formas de qigong. Su finalidad es reducir progresivamente el nivel de activación del organismo y favorecer la regulación conjunta del cuerpo, la respiración y la mente. Solo cuando estos tres aspectos se integran en una unidad puede el practicante entrar en un auténtico estado de qigong.
De pie, con ambos pies juntos, se extienden los brazos a los lados del cuerpo de manera natural. El mentón se retrae ligeramente, el punto Baihui (Du20) se eleva, la mirada se dirige al frente y la lengua toca suavemente el paladar. El cuerpo se relaja, la respiración se vuelve abdominal y la atención se orienta hacia la propiocepción, cerrando gradualmente los sentidos al exterior para dirigir la percepción hacia el interior.
Mantener ambos pies juntos favorece la activación de los meridianos del riñón y del Yinqiao, meridiano extraordinario vinculado a la nutrición de la energía renal. Los brazos extendidos con naturalidad a ambos lados facilitan la circulación energética por las extremidades superiores, de modo que la circulación global del cuerpo comienza a unificarse.
Elevar Baihui y retraer suavemente el mentón permite mantener la cabeza erguida y la columna en una ligera elongación axial, lo que favorece el ascenso de la energía por el canal Du. A su vez, la leve retracción del mentón facilita el descenso natural de la energía por el canal Ren. La lengua, al tocar el paladar, actúa como un puente que conecta ambos canales y cierra simbólicamente el circuito de la órbita microcósmica, favoreciendo la circulación de la energía original a través de los meridianos Du y Ren.
La mirada interior evita la dispersión mental y favorece la estabilidad de la atención. De este modo, el practicante alcanza progresivamente la integración del cuerpo, la respiración y la mente, condición necesaria para entrar en el estado de qigong.
Tras abrir un paso hacia la izquierda, la mente del practicante induce las cuatro dinámicas energéticas fundamentales: ascenso, descenso, expansión y contracción. La respiración y el gesto de las manos acompañan este proceso, reproduciendo externamente el recorrido que la energía realiza en el interior. Así, el movimiento externo y la circulación interna se corresponden y forman una unidad.
Finalmente, el practicante adopta la postura de Dantian Zhan Zhuang. Las manos se sobreponen y descansan suavemente sobre el abdomen. Los puntos Laogong (PC8) de las palmas coinciden con el punto qihai (Ren6), situado en el abdomen inferior.
La respiración es abdominal y natural. El diafragma se contrae y se distiende, ejerciendo un suave masaje sobre la región lumbar y estimulando la zona renal. El Jing, o esencia de los riñones, se transforma en qi y fluye hacia el dantian inferior. El propósito de esta postura estática es acumular energía en el dantian para movilizarla posteriormente en los seis ejercicios de Liu Zi Jue. Los ejercicios dinámicos se realizan con respiración abdominal invertida, mientras la atención se centra en el órgano activado en cada sonido.
Xu · Madera · Hígado
El propósito de este ejercicio es expulsar el factor patógeno viento mediante la fonación del sonido Xu y armonizar la energía del hígado a través del movimiento. La práctica cultiva la bondad y contribuye a mitigar la ira.
El hígado participa en la recuperación de la energía y en el fortalecimiento de la resistencia del organismo frente a los factores patógenos externos. Diversos textos clásicos lo comparan con el general de un ejército, ya que dirige la planificación global de las funciones corporales y garantiza una circulación expansiva y uniforme del qi hacia los órganos, los tejidos y las distintas regiones del cuerpo.
En equilibrio, el hígado favorece la capacidad de decisión de la vesícula biliar y contribuye a la resolución de los problemas. Pertenece al movimiento Madera y se relaciona con los tendones, los ojos y las uñas; su emoción asociada es la ira. El ejercicio moviliza de forma uniforme la sangre y el qi, trabaja los tendones y estimula la función visual.
El hígado contribuye a regular el volumen de sangre en el organismo. Durante la torsión de la cintura y la proyección de la palma hacia el lateral, la sangre nutre y humedece los músculos y los tendones; al recoger la palma, el cuerpo se relaja y la sangre retorna al hígado. La actividad física favorece así la autorregulación de sus funciones. Wang Ping, médico de la dinastía Tang, afirma: «El hígado almacena la sangre; cuando una persona se mueve, la sangre fluye hacia los canales; cuando descansa, retorna al hígado». Cuando el cuerpo está relajado, la sangre vuelve al hígado y contribuye a restaurar la energía.
Esta función reguladora de la sangre es esencial para mantener el vigor y la vitalidad. El Su Wen señala: «Cuando el hígado tiene suficiente sangre, los pies pueden caminar, las manos pueden sostener y los dedos pueden agarrar». También afirma que, «cuando el qi del hígado declina, los tendones no pueden moverse».
Cuando la piel y los músculos están bien irrigados, aumenta su capacidad de resistencia frente a los factores patógenos externos. Esta cualidad, unida al buen funcionamiento del qi defensivo y del qi del pulmón, refuerza la protección general del organismo.
La función de expandir el qi en diagonal, característica del movimiento Madera, sostiene el equilibrio emocional. Si la circulación energética es armónica, las emociones se mantienen estables. En cambio, cuando la energía del hígado se bloquea, pueden aparecer ira, rabia, frustración o sensación de tensión interna. La relación es recíproca: una vida sometida a estrés persistente puede perjudicar la función del hígado y generar un ciclo de estancamiento que tiende a perpetuarse.
La mano se proyecta hacia el lateral desde el punto Zhangmen (H13), con el propósito de armonizar las funciones del hígado, drenar la vesícula biliar, fortalecer el bazo y eliminar la humedad.
Cuando la cintura gira, los ojos se abren ampliamente y la mirada se fija durante unos instantes. En el retorno, la mirada se relaja. La fonación se realiza durante la espiración, al proyectar la mano hacia el lateral; la inspiración acompaña el gesto de recogerla. La atención se centra en el movimiento de las manos: al proyectarse hacia los lados, expulsan el qi nocivo del hígado; al recogerse, captan qi puro del universo.
Escucha el sonido Xu
He · Fuego · Corazón
El propósito de este ejercicio es expulsar el factor patógeno fuego mediante la fonación del sonido He y apaciguar el fuego del corazón mediante el movimiento. La práctica favorece la ecuanimidad y ayuda a mitigar los estados de excitación.
Para equilibrar el yin y el yang del organismo, el agua de los riñones debe comunicarse con el fuego del corazón. El agua de los riñones representa el yin renal, que asciende para reunirse con el yin del corazón y ayudarlo a controlar el yang cardíaco. A su vez, el fuego del corazón simboliza el yang cardíaco, que desciende para reunirse con el yang renal y contribuir al control del yin de los riñones.
El ascenso del yin renal y el descenso del yang cardíaco expresan los movimientos ascendentes y descendentes del yin y del yang en el cuerpo. Estos procesos armonizan lo superior y lo inferior, el norte y el sur, el agua y el fuego, el yin y el yang, favoreciendo así el equilibrio general.
Cuando el agua recibe al fuego, asciende; cuando el fuego acoge al agua, desciende. Además de esta unión entre agua y fuego, la tradición médica china habla de un sostén mutuo que permite mantener la armonía vital.
Zhang Jiebin advierte que, si la unión entre el agua y el fuego se rompe, la vida queda en peligro: «La naturaleza fundamental del fuego es el calor; cuando el fuego se queda sin agua, el calor se vuelve extremo, el yin se destruye y los diez mil seres se queman y se desecan. La naturaleza fundamental del agua es el frío; cuando el agua se queda sin fuego, el frío se vuelve extremo, el yang se destruye y los diez mil seres se inmovilizan y se apagan».
Asegurar la armonía entre agua y fuego, riñón y corazón, yin y yang, equivale a proteger la salud y favorecer la longevidad.
Al flexionar las piernas se realiza una retroversión de la pelvis que activa la energía del riñón. La atención del practicante dirige el agua hacia el ascenso con la ayuda del gesto de las manos, que forman dos cuencos para recoger el agua de los riñones y elevarla hasta el corazón durante la inspiración. A continuación, la atención induce el descenso del fuego del corazón hacia los riñones, guiado por el movimiento descendente de las manos y acompañado por la espiración. De este modo, ambas energías establecen una relación de sostén y apoyo mutuo.
Cuando las manos forman los dos cuencos y ascienden, la mirada se dirige hacia el centro de las palmas, en los puntos Laogong (PC8). Cuando las manos descienden, la mirada vuelve al frente de manera relajada. La fonación se realiza durante la espiración, al bajar las manos; la inspiración acompaña su ascenso. La atención se focaliza en el gesto de elevar el agua para apaciguar el fuego del corazón y, en el trayecto descendente, en la expulsión del calor patógeno.
Escucha el sonido He:
Hu · Tierra · Bazo
El propósito de este ejercicio es expulsar el factor patógeno humedad mediante la fonación del sonido Hu y fortalecer la energía del bazo y del estómago a través del movimiento. La práctica desarrolla la empatía y ayuda a disolver la preocupación.
Este ejercicio refuerza el eje energético bazo-estómago, considerado el centro del organismo en varios sentidos. Desde el punto de vista anatómico, ambos se sitúan en el jiao medio, una zona de cruce de numerosas actividades fisiológicas. Desde el punto de vista funcional, constituyen la fuente de producción del qi y de la sangre y, por tanto, nutren a los demás órganos.
El practicante realiza un movimiento continuo de expansión y repliegue de las manos desde el bazo hacia el exterior y desde el exterior hacia el bazo. Este gesto expresa la capacidad de transformar, distribuir y asimilar, cualidades propias del movimiento Tierra.
La mirada se mantiene al frente, de forma relajada. La fonación se realiza durante la espiración, al expandir las manos; la inspiración acompaña el gesto de recogerlas. La atención plena y continua se centra en la acción de las manos: hacia el exterior, expulsan el qi patógeno; hacia el interior, recogen qi puro y lo conducen al centro.
Escucha el sonido Hu:
Si · Metal · Pulmón
El propósito de este ejercicio es expulsar el factor patógeno sequedad mediante la fonación del sonido Si y armonizar la energía del pulmón a través del movimiento. La práctica fortalece el sentido del deber y ayuda a disolver la tristeza.
La práctica fortalece la energía del pulmón, órgano que gobierna el qi y dirige la respiración. El Su Wen explica: «El pulmón es el fundamento de la energía; su función es absorber la energía pura de la naturaleza, eliminar la energía turbia, difundir el qi y los líquidos, y hacerlos descender». Mediante la inspiración se absorbe la energía pura; mediante la espiración se expulsa la energía impura.
El pulmón difunde el qi, la sangre y los líquidos hacia la periferia del cuerpo mediante un movimiento de ascenso y salida, es decir, un movimiento ascendente y centrífugo. Al mismo tiempo, hace descender los líquidos hacia la parte inferior del cuerpo. También dirige la energía hacia los riñones a través de un doble movimiento: entrada, por la inspiración del aire, y descenso, por la conducción del qi respiratorio. Esta dinámica es centrípeta y descendente.
El pulmón se caracteriza, por tanto, por cuatro movimientos básicos que se combinan entre sí: ascenso, descenso, entrada y salida. La salida se asocia al ascenso, mientras que la entrada se combina con el descenso.
Cuando se extiende el cuello y los omóplatos se desplazan hacia atrás, se genera una tensión torácica moderada que se libera de inmediato al volver a la postura original y proyectar las manos hacia el frente. Este proceso produce un efecto de masaje y activación sobre ambos pulmones.
Zhongfu (P1) y Yunmen (P2) son puntos importantes del meridiano del pulmón. Están situados en el pecho y son anatómicamente próximos al órgano. El ejercicio abre y cierra repetidamente ambos puntos. La proyección de las palmas y la extensión de los brazos promueven el ascenso y la salida de la energía turbia; el gesto de recoger las palmas hacia el pecho favorece la entrada y el descenso de la energía pura. Además, Zhongfu es punto Mu de concentración de energía del pulmón y punto de cruce con el meridiano del bazo.
La mirada acompaña con suavidad el movimiento de la cabeza: se dirige al frente y hacia arriba durante la extensión del cuello, y vuelve al frente en el retorno. La fonación se realiza durante la espiración, al proyectar las manos hacia delante; la inspiración acompaña el gesto de recogerlas. La atención se centra en la acción de las manos: al proyectarse, expulsan la energía turbia; al recogerse, captan la energía pura.
Escucha el sonido Si:
Chui · Agua · Riñón
El propósito de este ejercicio es expulsar el factor patógeno frío gracias a la fonación del sonido chui y fortalecer la energía del riñón mediante la realización de los movimientos qigong. La practica consolida la confianza y reduce el miedo.
Tonifica el riñón, raíz de la vida, pues almacena la Esencia, que en parte es heredada de los padres desde la concepción. Los aspectos yin y yang del riñón se denominan “primordiales”, ya que constituyen la base de todas las energías yin y yang del organismo. El yin del riñón representa la sustancia fundamental que posibilita el nacimiento, el crecimiento y la reproducción, mientras que el yang del riñón encarna el calor y la fuerza dinámica que sustentan todos los procesos fisiológicos.
El yin del riñón constituye la base material del yang, y este último es la manifestación externa del yin. La unión de ambos es sinónimo de buena salud; por el contrario, su separación implica la aparición de la enfermedad. El riñón es considerado el origen del agua y del fuego en el cuerpo, siendo este último denominado “la puerta de la vida”.
Los riñones almacenan la Esencia del Cielo Anterior, que determina la constitución, la reproducción y el desarrollo, así como la Esencia del Cielo Posterior, extraída de los alimentos mediante el poder transformador de los órganos internos. La Esencia genera médula, que nutre el cerebro y favorece sus funciones. A su vez, la médula constituye la base de la formación de la médula ósea, la cual nutre los huesos y los dientes, considerados el excedente de la sustancia ósea.
Durante la fonación, la mirada se orienta hacia abajo, a unos cinco metros de distancia. Al recoger las manos hacia la cintura, la mirada se dirige al frente, de manera relajada.
Espirar la fonación cuando se realiza el automasaje descendente en los riñones e inspirar al recoger las manos en la cintura.
La atención se focaliza tanto en la expulsión del factor patógeno como en la captación de la energía pura que se conduce a través del meridiano Daimai hasta los riñones.
Escucha el sonido Chui:
Xi · Todos los órganos · Triple Calentador

El propósito de este ejercicio es expulsar el factor patógeno de todos los órganos gracias a la fonación del sonido xi y armonizar la energía del tripe calentador mediante la realización de los movimientos qigong. Aporta una regulación general de todas las emociones.
Regula la energía en el Sanjiao o Triple Calentador, que abarca los órganos Zang y Fu situados en el pecho y el abdomen, y actúa como mensajero especial de la vitalidad. Su función principal es movilizar los tres tipos de energía para distribuirlos entre los cinco órganos Zang y las seis vísceras Fu. El Triple Calentador vehicula la circulación de la energía original y asegura la transferencia del agua y de los fluidos corporales.
Los movimientos energéticos —ascenso, descenso, entrada, salida, así como el transporte y la descarga de líquidos corporales— dependen de la armonización del Triple Calentador. Durante la práctica, el practicante eleva ambas manos y a la altura del tórax las proyecta hacia los lados. De este modo, se abren las tres cavidades del Triple Calentador —inferior, media y superior— para facilitar la libre circulación de la energía.
La mirada sigue el movimiento de las manos arriba y abajo. El cuello se extiende hacia arriba creando una barrera que impide que la energía alcance la cabeza
Inspirar al subir las manos hasta el tórax y espirar al abrirlas.
Inspirar al cerrar las manos y espirar la fonación al bajarlas.
La atención se centra en la maniobra descendente de las manos en la expulsión y en la toma de nueva energía procedente del cosmos.
Escucha el sonido Xi:
.Clausura
En la clausura, la energía regresa al dantian inferior. Las manos se posan suavemente sobre el dantian y realizan un movimiento circular, primero en sentido horario y después en sentido antihorario. Este movimiento se repite tres veces en cada dirección, con el propósito de percibir una sensación de calor, plenitud y recogimiento interno.
La respiración vuelve a ser abdominal y natural. La mente permanece en calma. La práctica concluye cuando el qi se recoge, la atención se estabiliza y el cuerpo recupera una sensación de unidad, serenidad y presencia.
Visualiza el video de la serie de ejercicios realizados por la Dra. FANG HUI
factores patógenos expulsados:
revisión Liuzijue · Li Zi Jue · 6 sonidos curativos · NLS 7/2026
