
El Santuario del Milagro, en el corazón del Solsonès, es un espacio efervescente de energía que rezuma en cada piedra y en cada brizna de aire. Allí, entre el silencio de los campos y el rumor de los árboles, un pequeño grupo de doce practicantes + la profesora se reunió para vivenciar el arte del qigong.

Las jornadas transcurrieron envueltas en una atmósfera serena y vibrante. El espacio que contiene la Roca de la Virgen —antigua cubierta de un sepulcro megalítico—, encierra una memoria profunda que irradia energía. Aunque desplazada de su lugar original, la roca emite una energía densa que palpita en el aire. En ese entorno la práctica de conexión con la energía telúrica y cósmica cobró una intensidad especial.

En la senda de los cipreses, los movimientos del Da Wu, la gran danza chamánica del Health Qigong, guiaron un viaje simbólico. “Caminar volando”, es el ejercicio que evoca a un chamán con ropaje de plumas que va a emprender un viaje estelar. El ejercicio qigong fortalece el sistema inmunitario y autoregula la fluencia de energía y sangre en las 4 extremidades.

Frente a la pequeña ermita, un espacio rebosante de vitalidad acogió la práctica de los 18 movimientos esenciales del Shibashi. Allí, cuerpo, respiración y mente se fundieron en la unidad y finalmente fuimos Totalidad.
Volveremos!
