11ª edición

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El Instituto Qigong impartió una segunda sesión informativa sobre el curso de formación qigong que este año cumple su 11º edición. Más de 200 monitores/instructores han sido certificados por IQB que pertenece a la Federación China de Qigong de Salud desde su fundación.

Las series de ejercicios qigong han sido revisados por la asociación de qigong china y han sido validados con investigaciones científicas en diferentes colectivos. Son cromáticos, fáciles de aprender, practicar correctamente. La esencia de cada uno de ellos, es decir la biodinámica energética y los efectos que desprende para la salud física, emocional y mental, engloban la versión oficial del gobierno y además la realidad de múltiples escuelas qigong tradicionales gracias a la experiencia de más de 20 años de Núria Leonelli que ha estudiado con diferentes Maestros en China y Hong Kong. Además, se aprenden especialmente los beneficios en el ámbito de las relaciones personales, la psicología y el crecimiento personal.

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En qigong también hablamos de inteligencia emocional, cuando el practicante realiza los ejercicios de qigong vivencia la fluencia energética de cada emoción, se trata de reconocerla y sentirla, para solo acompañarla con armonía en su amable fluir. La práctica de qigong restaura el equilibrio emocional. Es una buena herramienta de gestión emocional.

Cada emoción habita en un órgano y se identifica con una dinámica energética. Por ejemplo, a la tristeza en los pulmones le corresponde un comportamiento energético que se denomina «metal» que se moviliza de forma lenta hacia el interior, es una energía centrípeta que además se consume y extingue. La persona triste le falta energía, se recluye en el interior, no quiere salir ni realizar actividades, habla bajito. La tristeza es necesaria, actúa de regulador entre la energía exterior e interior. Ante un hecho doloroso, por ejemplo, la perdida de un ser querido, provoca un periodo de propiocepción, de mirar hacia el interior en una atenta reflexión. Dicen que la tristeza es profunda, llega al alma, así es, sentimos como la energía cala en lo más profundo de nuestro ser. El qigong nos ayuda a reconocer esta energía, para atenuarla, temperarla, durante solo un momento y volverla a acompañar en su dulce fluir.

Como el qigong es praxis Núria Leonelli, enseñó a los asistentes un ejercicio qigong para reconocer y sentir el movimiento energético de la tristeza… Sentir, fluir.

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Núria Leonelli y Montserrat Beascoechea forman parte del cuadro docente del curso de formación qigong.

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